Desde la asociación Anapar trabajan para derribar mitos en torno a una dolencia que afecta cada vez más a personas más jóvenes

Todos los años se diagnostican 150 nuevos casos de parkinson en Navarra. Esta enfermedad del cerebro que repercute en la capacidad del movimiento la padecen 2.243 personas en estos momentos. De ellas, 160 tienen entre 15 y 64 años, según informan desde la Asociación Navarra para el Parkinson (Anapar).

Este colectivo, con una andadura de más de dos décadas y 220 socios, se esfuerza en los últimos años en derribar mitos en torno a esta dolencia. El primero de ellos, que no se trata sólo de una enfermedad de personas mayores. Habitualmente, el parkinson se detectaba a los 70 años. Sin embargo, últimamente, han aumentado los casos en personas menores de 65 años.

“Cada vez se habla más de parkinson juvenil. Por eso, nosotros trabajamos desde el área de la discapacidad y no únicamente desde la tercera edad”, confirma la coordinadora de Anapar, Sara Díaz de Cerio. A su vez, el aumento de la esperanza de vida también influye en que se diagnostiquen más casos de un mal cuyas causas se desconocen.

Por otra parte, la creencia popular asocia el parkinson a los temblores. Pero constituye un segundo tópico. “El temblor repercute a un alto porcentaje de los enfermos, pero también ocurre todo lo contrario: hay quien se queda como congelado, sin poder moverse”, describe. Cruzar una puerta, por ejemplo, puede convertirse en una odisea. Al igual que subirse una cremallera, hablar y hasta dormir. James Parkinson, el neurólogo que acuñó la enfermedad, ya explicó que entrañaba agitación y parálisis, tal y como reproduce Díaz de Cerio. “Cada parkinson y su evolución es diferente. Es como una mochila que hay que llevar. A algunos les pesa más que a otros”, concreta.

Según dicen, no se muere de parkinson, se muere con él. Díaz de Cerio informa de que hay parkinson y parkinsonismos. En éstos últimos, la degeneración avanza rápida, en unos cinco años; en el resto, en cambio, lentamente.

DEMANDAN MÁS TRATAMIENTOS

En estos momentos, el principal tratamiento es el farmacológico. Con los medicamentos, a veces, desaparecen algunos de los síntomas, aunque con el tiempo reaparezcan. En casos avanzados de la enfermedad, hasta se opera. De todos modos, desde la asociación resaltan la necesidad de tratamientos complementarios, desde psicológicos, hasta el apoyo de logopedas o de psicomotricidad. En esta línea, desde la asociación ofrecen este tipo de tratamientos no cubiertos por la sanidad pública. Y lo hacen en Pamplona, Estella, Tudela y Alsasua.

En cuanto a la investigación, desde la asociación confirman que la crisis “se ha notado”. Y resaltan la importancia de seguir invirtiendo en la materia. “Aún no se saben cuáles son las causas de la enfermedad”, justifican. “En un pequeño porcentaje se atribuye a motivos genéticos y también a pesticidas, pero en la mayoría de los casos no se sabe, así, sólo se tratan los síntomas”.

Por último, desde la asociación lanzan un mensaje a los afectados y a sus familiares: “No vivir en soledad la enfermedad”.

Diario de Navarra, jueves 8 de enero.